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DREW MCINTYRE DEMUESTRA QUE SUS SUEÑOS NO ESTÁN ROTOS



El episodio del pasado viernes 9 de enero en WWE SmackDown, desde Berlín, Alemania, quedó marcado por un impactante cambio de campeonato: Drew McIntyre derrotó a Cody Rhodes para convertirse en el nuevo Campeón Indiscutido de la WWE, en un combate que trascendió lo deportivo y que estuvo envuelto en controversia y caos.

La lucha estuvo pactada bajo la exigente estipulación de Tres Niveles del Infierno (En otras palabras tres caídas con reglas distintas) la contienda ofreció un despliegue físico y psicológico que mantuvo al público al filo de sus asientos.

La primera caída comenzó como una lucha tradicional, en la que McIntyre sacó ventaja gracias a una jugada estratégica en el momento en que el árbitro estaba distraído, conectando un Claymore Kick tras un golpe bajo, este detalle que encendió el ánimo de la audiencia que comenzaba a vislumbrar un cambio de aires.

La segunda estipulación fue una lucha dónde las caídas valían donde fuera esto elevó la brutalidad: Rhodes y McIntyre llevaron su rivalidad fuera del cuadrilátero, intercambiando castigos sobre las escaleras y a través de mesas. Fue Rhodes quien niveló la contienda con un Cross Rhodes sobre McIntyre a través de la mesa de transmisión para empatar el marcador.

La tercera y definitiva etapa fue una jaula de acero en la que ambas superestrellas parecían estar cerca de la victoria. El combate dentro de la estructura tuvo un final impredecible cuando Jacob Fatu regresó al ring tras meses de ausencia y entró a la jaula, iniciando un ataque con tanta contundencia que obligó a detener la acción momentáneamente.

La intervención de Fatu, inicialmente dirigida a McIntyre pero extendida también a Rhodes, rompió el equilibrio de la contienda. Mientras Rhodes se enfrentaba a Fatu entre golpes que resonaron como advertencias para el resto del roster, McIntyre aprovechó la confusión para arrastrarse fuera de la jaula y asegurar la victoria, reclamando así el título máximo de la compañía.

La presencia de Fatu no fue mera decoración: su regreso entrelaza las historias de estos tres hombres rumbo a futuros eventos importantes en el calendario de WWE.

Este resultado no solo pone a McIntyre en la cima de la marca azul por tercera ocasión, consolidando su status de “Guerrero Escocés” que ha resistido los vaivenes de múltiples rivalidades, sino que reconfigura las posibilidades narrativas de Rhodes y Fatu, quienes deberán replantear su rumbo en las semanas

La controversia generada por la intervención de Fatu y la manera en que McIntyre capitalizó la situación han desatado ya un amplio debate entre aficionados y críticos del medio, abriendo el telón para lo que promete ser una nueva fase en la programación de SmackDown y su camino hacia los próximos eventos estelares de la WWE.

Por otro lado este triunfo es un premio para Drew que cargó con la compañía en uno de los momentos más difíciles que ha enfrentado la humanidad como lo fue la pandemia de COVID-19 en la que el escocés fue el campeón y se coronó ante una arena vacía debido a las restricciones sanitarias. Hoy Drew McIntyre demuestra que cuando tus sueños parecen estar rotos solo tú puedes retomar el camino con constancia y trabajo duro.

Si quieres estar enterado de todo lo referente a esta rivalidad síguenos en El Patrón Espectáculos ¡Qué viva la bendita lucha libre!


David Villegas

IG: @villecrack_lucha

TikTok: @villecrack_lucha




 
 
 

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