ROYAL RUMBLE LA NOCHE DE UN DOLOROSO ADIÓS
- David Villegas
- 4 feb
- 3 Min. de lectura

Este fin de semana WWE celebró una nueva edición de Royal Rumble en esta ocasión desde Arabia Saudita, el evento significó el inicio del Camino a WrestleMania y este año estuvo plagado de polémica, de momentos impactantes y sobre todo de lágrimas por el retiro de una futura leyenda de la lucha libre mundial. El evento inició con la batalla campal femenil, Liv Morgan finalmente alcanzó el objetivo que se le había negado durante años. Tras múltiples intentos y constantes participaciones en el Royal Rumble, Morgan logró imponerse con una victoria que, si bien podía considerarse predecible en cierto punto, se sintió plenamente merecida. Su desempeño fue consistente, inteligente y emocional, confirmando que su perseverancia terminó rindiendo frutos. Liv Morgan llega fortalecida al camino rumbo a WrestleMania, no solo como ganadora, sino como una competidora que ha sabido ganarse su lugar dentro de la división aunque en el camino tuvo que eliminar a su compañera de equipo en The Judgement Day, Raquel Rodríguez demostró que está dispuesta a todo por tener su momento en la vitrina de los inmortales.
Dentro de este mismo combate, destacó de manera especial Sol Ruka, representante de NXT, quien sorprendió por su atletismo, seguridad y madurez dentro del ring. Su actuación dejó claro que no se trató de una simple aparición, sino de la muestra de su talento. Sol Ruka demostró estar lista para planes mayores y se perfila como una de las futuras piezas clave de la división femenil de WWE, con un potencial estelar que difícilmente pasará desapercibido.
La batalla campal varonil tuvo como ganador a Roman Reigns, un resultado que no era del todo inesperado, aunque sí discutible. Existían alternativas que parecían más frescas e incluso más interesantes, como Bron Breakker, Oba Femi u otros nombres que representaban un relevo generacional. Sin embargo, WWE optó por la figura de mayor peso mediático, una decisión que cobra mayor sentido al observar lo ocurrido posteriormente en Monday Night Raw.
Tras los acontecimientos del lunes, quedó claro que el camino apunta a un enfrentamiento entre Roman Reigns y CM Punk, una rivalidad con capas profundas de historia. Ambos fueron en su momento Paul Heyman Guys, y esa conexión añade una tensión especial al choque. Además, no se puede ignorar que CM Punk fue una figura clave en la gestación de The Shield, lo que convierte este enfrentamiento en algo mucho más personal que un simple combate titular. Todo apunta a que este duelo podría convertirse en uno de los eventos estelares más importantes en la historia de WrestleMania, marcando el ansiado evento principal para CM Punk y una lucha cargada de simbolismo por el campeonato que actualmente ostenta.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con el retiro de AJ Styles, quien puso fin a su carrera en WWE tras caer ante Gunther, luego de quedar atrapado en el Coquina Clutch. Styles se despide aún en buenas condiciones físicas, eligiendo dar un paso al costado para dedicar tiempo a su familia, pero dejando claro que sigue siendo capaz de ofrecer luchas de alto nivel. Su enfrentamiento ante Gunther fue intenso, dramático y digno de un cierre de carrera.
El público aún tenía fresca en la memoria su combate de la semana anterior en Saturday Night’s Main Event frente a Shinsuke Nakamura, un duelo que evocó sus choques en New Japan Pro Wrestling y que en su momento impulsó a ambos luchadores al estrellato internacional. Ese contexto hizo que la despedida del Fenomenal resultara todavía más dolorosa, incluso más sorpresiva que la de John Cena, debido al corto periodo de preparación emocional para el aficionado.
AJ Styles deja un legado incuestionable. Desde su histórica etapa en TNA, con combates memorables (Incluidas aquellas legendarias luchas de triple amenaza junto a Christopher Daniels y Samoa Joe), hasta su consolidación como uno de los mejores luchadores del mundo, Styles se va como una figura irrepetible. Su impacto trasciende generaciones, empresas y estilos.
Royal Rumble fue, en resumen, una función que combinó certezas, emociones y despedidas, con actuaciones que marcarán el presente y el futuro de WWE. Una noche que no solo pasará a la historia, sino que reafirmó por qué este evento sigue siendo uno de los pilares de la lucha libre profesional.
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David Villegas
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